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Antes que nada, nos dirigimos a ustedes para agradecer a aquellos que en un gesto de equidad dieron voz a nuestra campaña que llamó a anular las boletas electorales con nuestra consigna central: “No Keremos esta Guerra”.
Ahora a la vista de los resultados preliminares de las elecciones de gobernador, diputados, síndicos y ayuntamientos, podemos dirigirnos a ustedes para dar nuestro punto de vista sobre los frutos de nuestro esfuerzo y el significado que les damos.Esperamos que este comunicado sea atendido, pues, de entrada, podemos decir que es la expresión de una parte importante del electorado, tan válida o más de quienes por capricho de una ley antidemocrática sí tienen derecho a proponer candidatos o programas, además de ocupar espacios públicos y oídos de los medios masivos de comunicación, mientras nosotros no podemos ejercer plenamente esos derechos.
Según el Inegi en el estado de Chihuahua vivimos 3 millones 241 mil 444 personas. Según el Ife, la lista nominal de electores tiene 2 millones 625 mil 601.
El Iee-Prep, hasta las tres de la mañana del lunes 5 de julio de 2010 informaba que por el candidato del Pri y sus aliados habían votado 520 mil 993 ciudadanos.
Al dividir, resulta que el nuevo gobernador va a estar avalado sólo por el 19.84% de quienes tenemos derecho a votar en el estado.
Si consideramos a toda la población, entonces representa sólo al 16.07% de los habitantes que sufriremos su gobierno durante los próximos 6 años, con la única condición de que dentro de este lapso todavía tengamos estado, país, y más o menos democracia…
¡Y dicen que ésa es la mayoría!
¿Cómo puede configurarse esta paradoja?
Nuestra explicación es el atraso antidemocrático: efectivamente, en una simplificación no siempre inocente del significado de la frase “gobierno del pueblo…”, se ha hecho pasar la idea de que las elecciones son un ejercicio en que se juega todo a un voto —ayer mismo escuchábamos a uno de sus más sabios representantes, un editorialista que decía: “así es la democracia, con un voto se gana, con un voto se pierde”.
De otra manera, si el gobierno lo compusieran las diversas fuerzas políticas del estado, según su representatividad, si todas las fuerzas pudiéramos expresarnos, proponer, sostener programas libremente… Ahora Duarte estaría pensando en cómo aumentar su base del 16 por ciento a una más amplia que le permitiera enfrentar los inconmensurables problemas que le aguardan.
Pero no. La ley que consagra el actual sistema tiene como máxima la misma que las loterías de rancho: “lo caido, caido” y se acabó.
El candidato perdedor, el licenciado Carlos Marcelino Borruel lo expresó perfectamente en su entrevista de salida de la casilla: “vengo como cualquier otro ciudadano, a aprovechar esos 5 minutos que tenemos para decidir sobre el rumbo del estado de Chihuahua”. Para él, el ejercicio de la ciudadanía, para los “cualquieras”, como nosotros, se inicia y agota a la hora de darles a ellos un cheque en blanco que pueden cobrar continuamente durante los próximos tres o seis años…
Ellos no lo creen, pero la gente, el electorado, se da cuenta, lo intuye y a veces lo piensa: somos invitados necesarios pero sustituibles, objetos y números que contaremos en el inter de las campañas y los recuentos. No más.
Por eso esa gente respondió así: según los resultados citados, votamos 960 mil 425, sea dando el aval a alguien, sea anulando la boleta o apuntando un candidato sin registro. Este número equivale al 36.57%. O sea que el otro 63.43 no le ve el caso de acudir al ejercicio, no por mal ciudadano, como se empeñan en criticarlo, sino simplemente por eso, porque no le ve ventaja alguna, ni para él, ni para la comunidad, ni para nadie. Si no fuera así, iría porque iría… nada más supongamos que hubiera elecciones para designar a los miembros de la selección nacional de futbol, a ver si no acuden las masas.
Pero hay más: del 36.57 que acudimos, algunos lo hicimos bajo protesta: 31 mil 450 ciudadanos anulamos —o les anularon— las boletas. Y mil 15 votaron por alguien que no estaba sancionado por el poder, una candidata independiente. Entre ambos fuimos el 3.38% de la votación. 32 mil 465 ciudadanas y ciudadanos sospechosos de estar enojados con el sistema de quienes lo menos que se puede pensar es que tienen propuesta de mejorar las cosas.
Al menos ése es nuestro caso y el de algunos grupos que supimos que impulsaron campañas similares a la nuestra.
Toca ahora a los “ganadores” considerar esto y mucho más, pues si no lo hacen, irrumpiremos como saben hacerlo los pueblos y reformaremos no sólo el tinglado electoral, sino la estructura de intereses que se esconde detrás de todo esto.
Por todo esto, señores de los medios, es hora de que comiencen a creer que somos una fuerza política y merecemos tener la voz que tan generosamente algunos de ustedes nos han brindado.
Agradecemos de antemano la atención que pongan a la presente.
“No Keremos esta Guerra”Reportero: Redacción TUM
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