martes, 22 de junio de 2010

Vuelve el “circo electoral”


Ahora decidieron llegar más tarde, exactamente a las 19:30 horas. Esto porque hoy, 20 de junio, será el día más largo del año en el hemisferio norte y “le andamos huyendo a Margaro —el inclemente sol de Chihuahua—”. Van a repetir sus actos teatrales/de campaña: La paracandidata, La línea y otro que por ser espontáneo, sentido en el momento, todavía no tiene nombre. “Es más —me dicen— te dejamos esa tarea a ti”.

La Deportiva Sur, aledaña al parque de beisbol, hierve de paseantes que cuidan a sus niños que se deslizan en el tobogán, comen elotes, globos y golosinas, o simplemente reposan en el pasto. Y las 10 astabanderas de la parte oeste de la glorieta central hoy tendrán un uso heterodoxo y rebelde:

Cuatro jóvenes de la Doble Resistencia —una de las organizaciones que con La gota y la Liga Socialista Revolucionaria forman la Triple Alianza—, a manera de avanzada fijan sus mantas, aprovechando los mástiles. Una da el apoyo al Sindicato Mexicano de Electricistas, las víctimas del régimen privatizador, a los mineros de Cananea, cuya huelga ha sido rota arbitraria e ilegalmente; pide la renuncia de Calderón y —como las otras— exige el cese a la violencia.

“Anula tu voto” reza otra, larga, tan larga que le arrastra el pelo en la banqueta, habrá que ponerla diagonal para que pueda desplegar la invitación tajante a no dar el aval a ninguno de los contendientes registrados. Equidistante y simétrica, la otra consigna central: “No Keremos esta Guerra”, escrita con letras rojas en siete metros de tela blanca.

Y en medio, Hidalgo, el de 1810, Zapata un siglo después, 1910 y un tercero desconocido, ejecutado, compuesto con recortes de un diario amarillista de la ciudad, tinto en lo que parece sangre humana y la leyenda que la encabeza: “No héroes, sólo víctimas”.

Ahora se agrupan, van a tomarse la foto del recuerdo. Cuento 26 porque incluyo a la que manipula la cámara digital.

La paracandidata sale en campaña. Tres de los activistas deciden quedarse a cuidar las mantas que han comenzado a llamar la atención de los paseantes. Los rezagados no pierden el tiempo, los abordan:

—Buenas noches —Márgaro ya bajó y está tras las nubes que seguramente refrescan ahora las colonias norteñas de la ciudad—, señores, tengan un pase para el circo más caro del mundo.

Lo toman, lo ven y algunos sonríen con la ocurrencia, porque el volante tiene los rostros de Borruel y Duarte, pero con sendas y esféricas narices de payaso. Cuando la propaganda es recibida así, el activista completa:

—Con éste y su credencial de elector, el 4 de julio puede ir a anular su voto en la casilla que le corresponda…

Alguno quiere saber más:

—Pero, ¿quién encabeza este movimiento?

—Todos tenemos cabeza.

—Sí, pero tiene que haber alguien que los coordine, que les diga qué hay que hacer cada semana…

—Lo decidimos entre todos, cada quien propone y se escoge lo que creemos que va a funcionar —no se convence, porque insiste:

—Tienen que tener un líder —la aseveración ahora suena como a consejo, algo así como “tal vez ustedes no lo saben, pero sólo con líderes se funciona”—. Además, ¿de dónde salen los recursos para hacer el movimiento?

—¿Cuáles recursos? —revira el protestante, ya sospechando de que en la pregunta va cierta descalificación, ahora que los siete pecados capitales se han vuelto uno, la corrupción.

—Para hacer las mantas, por ejemplo —trata de puntualizar, aunque casi desistiendo mientras observa bien los trazos de pintura vinílica que no tienen nada que ver con las costosas películas plásticas que ahora las computadoras usan para crear infinitos pendones, carteles y espectaculares.

—Lo ponemos nosotros, de nuestro salario. A veces algunas gentes aportan una moneda porque les convence nuestra lucha.

Y sí, la paracandidata ha terminado su recorrido, llega a la base y con ella su séquito, entre quienes viene una payasita con un cepo solicitando la ayuda económica. Le pregunto si le ha ido bien y contesta sonriente.

—Sí, algunas personas adultas aportaron, más que monedas, el inapreciable apoyo de sus palabras “les voy a dar, por que son de los míos” o “toma, hija, dale a la payasita para que siga luchando”.

1 comentario:

  1. Los felicito por esta iniciativa ciudadana. Me motiva su solidaridad y su forma de resistencia. Tendremos que sumarnos a ello.

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